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LA
GRAN ESPERANZA BLANCA DE LOS 70 FUE NEGRA
(enviado por
Francisco)
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La prensa ha bautizado
a Condolezza Rice como la Gran Esperanza Blanca de los republicanos. Un
estereotipo de Biblia boxística que resulta chocante, hoy, cuando
la palabra raza tiene un gusto desagradable.
El boxeo a primeros del siglo XX era, como todo, una cuestión entre
blancos. La tarde que Jack Jhonson nockeo a Jeffries, allá por
1910, los tumultos raciales se saldaron con más de 30 muertos.
Un cuento de hadas, comparado, por ejemplo, con la Matanza de Tulsa. Jhonson,
a parte de quitarle el puesto a un blanco, tenía un profundo interés,
por lo que llamaba "pichonas blancas".
El proceso reactivo inmediato fue una legión de pesos pesados blancos,
de rubias nucas prusianas (el Signo de la Bestia según Churchill),
afilando el sable en los escalones de la Comisión de Boxeo de NY,
inquietos como hormigas soldado mandibularias.
Inquietos, sobre todo, por la posible bolsa, porque encima del ring, lo
que menos importa es el color del problema. El boxeo, ese ejemplo de vigoroso
comercio, sabe que la Codicia es la hembra más vieja y más
sagrada del mundo, y sabe como sacarle el jugo al pollo de una sociedad
segregada.
Desde entonces, un buen peso pesado blanco es sinónimo de buena
inversión.
Los 70 fueron años convulsos, de grandes pesos pesados. Joseph
Frazier, por ejemplo, aquel fajador, aquella pared. El menor de 13 hermanos,
que tenían a su amada madre subida en un altar (para que su padre
no la alcanzara, supongo), emigro del Sur Profundo al ghetto de Filadelfia,
como el Blues, como los esclavos que buscaban la abolición. Casado
y padre con solo 16 años, trabajando en los frigoríficos
del matadero municipal, tenía todas las papeletas para una vida
anodina Desde los 9 años le daba al saco, para controlar el peso.
Esa afición al boxeo llamo la atención de 40 compañeros
suyos, pertenecientes al sindicato de transporte, que a escote, lo esponsorizaron
con 250 $ mensuales. Beau Jack también había sido patrocinado
por el sindicato del algodón en los años 40.En España,
el obrero era propiedad del empresario y en América propiedad exclusiva
del Sindicato, y este, a su vez de la Mafia.
Pero en los 70, ya lo cantaba Dylan, los tiempos estaban cambiando.
Ya medallista olímpico, el contrato de Frazier fue vendido por
sus compañeros a un consorcio industrial, llamado Cloverlay.
Se iniciaba el Circuito Cerrado en cines y teatros de las peleas en directo,
el antecesor del PPW. El paso del aficionado de toda la vida al "consumidor"
de boxeo.
Teddy Brenner, el machtmacker del Madison, se preguntaba como llenar todas
aquellas butacas. Como un chaman ilustrado, reinvento el mito de la Gran
Esperanza Blanca, objetivar el sentimiento de una gran masa de gente.
Brenner creo el término de que las peleas las hacen los estilos
contrapuestos. Un símil químico, estilos distintos tienden
a neutralizarse, hasta que uno se acaba diluyendo en el otro , en un experimento
en el laboratorio de la destrucción.
Ali arropado por intelectuales, epicúreo, parlanchín hasta
debajo del agua, abrazado a los Musulmanes negros, poseía ese intangible
que llaman carisma, que en deportistas como la Sarapova es fácilmente
objetibable con un metro.
Frazier, en cambio no era un juglar. Taciturno, lacónico, con el
silencio típico del sistema penitenciario de Filadelfia. El silencio
del que acaricia los guantes como se acaricia un revolver. No era un Tío
Tom arrodillado, que baja humildemente la cabeza, mientras Dios le pone
los cuernos. No era mudo, pues protesto contra la retirada de licencia
de Ali, participando en actos y exhibiciones. Frazier no tenia carisma,
era un simple boxeador, que hace su trabajo, vela por su familia, que
acude a misa.
Con el sentido de humor de un licántropo, subido al ring, el cuerpo
le pedía comisaría de la forma más medieval. Años
en un frigorífico, le templan a uno la sangre. Los animales de
sangre fría son los que tienen veneno.
Teddy Brenner percibió perfectamente lo que representaba Frazier:
la Mayoría Silenciosa, la Clase Media trabajadora interracial,
la que realmente mueve y lleva el peso de este Mundo. Para esa inmensa
masa, Joe Frazier era su Gran Esperanza Blanca.
Frazier tenia un tremendo "especial", el crochet de izda, de
los que te estorba hasta el cielo al girar la cabeza. El "especial"
es un golpe mitad innato, mitad adquirido a base de someterlo a todo tipo
las contras y de sparrings, enlazarlo en todas la combinaciones, convertirlo
en una segunda naturaleza, hasta poder dispararlo en cualquier situación
y posición.
Con una buena coordinación pie - cintura, tenia serio balance ataque-equilibrio-defensa.
Frazier te sumergía en series a dos manos, en todas las lineas,
hasta que no hacías pie. Y al final del asalto, cuando las manos
y piernas son de plomo, te colaba ese crochet de izda como una bala de
cañón. El crochet de izda, el golpe que mejor le entraba
a Ali, y la presión hacia delante, a un Ali con una caja de cambios
con 4 "marchas" atrás.,
Dejo claro que Quarry no era la Gran Esperanza Blanca (¿tal vez
Tarzan?) "fumándolo" hasta reducir sus proporciones en
un cenicero, contra Bonavena, destripando que es gerundio, hizo una pelea
-triller de esas que llenan por igual estadios y cementerios, a Bob Foster
le explico que ser muy alto tiene mal pronostico en las trincheras, y
ante Manuel "Pulgarcito" Ramos, que en caso de chaparrón,
o te pones a cubierto, o tratas de llegar lo mas rápido posible.
.
Cuando, aquella noche de 1971, Arturo Mercante hizo chocar los guantes,
la Banda comenzó a tocar una versión acelerada de "Angelitos
Negros". Y la corearon 20000 en el Madison, 1.300.000 en circuito
cerrado en USA, 300 millones en el mundo. Y Sinatra logro no perdérselo
con un pase de prensa. Y Don King, desde la cárcel, tuvo una Visión.
Y Bob Arum, abogado del equipo de Kennedy que trabo amistad con Ali investigando
a los musulmanes negros, atisbo una oportunidad. Todos coreamos la canción
hasta rompernos las manos, hasta sangrar por los oídos, mientras
los púgiles bailaban, al borde del abismo, mientras llegaba aquel
crochet en el 14ª y sentencio una pelea clara.
Las grandes peleas se explican por si mismas. Poco importa si fue el mejor
Frazier el de aquella noche o el peor Ali.
Ali acabo en el hospital, donde comprobaron que no tenia la mandíbula
rota. Alguien dijo que también traería a Frazier. Ali no
espero el periodo de rigor y salio del hospital.
Las apuestas en NY estaban 3-1 a favor de Ali. Según Ariosto, la
proporción ideal, 1 cruzado contra 3 sarracenos. Fíate tu
de los clásicos.
El colmillo del tiempo, que nos muerde a todos, nos ha barnizado con varias
manos de negro cinismo. Pero ha ennoblecido a los protagonistas. Ali,
como los relojes de sol, solo marca las horas soleadas .En cierta entrevista,
hablo de cada uno de sus rivales. Al llegar a Frazier, dijo que nadie
le había golpeado como el, que era un gran tipo, y que estaba agradecido
a su Dios por aquella prueba, por aquella Guerra Santa.
El hombre, al final de su vida, se vuelve sabio. O eso dicen.
Quizás la Biblia deba ser una asignatura en los colegios. Los mitos,
que sobreviven en los cuentos, tienen un potente impacto y explican el
Bien y el Mal de forma muy instructiva. Porque si nuestro hijo nos sale
skin, o batasuno, o yidhaista o apostador profesional en las Vegas
¿como podremos sacarle del asombro, de que siendo Abel mas puro,
fuerte , ungido y claro favorito por la Gracia de Dios, no fue capaz de
anticiparse, y en una acción preventiva, matar primero a Caín?
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