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Las
proteínas
en la dieta del deportista
Un aporte insuficiente
puede provocar en el deportista una formación insuficiente de proteínas
corporales con la consiguiente pérdida y desgaste muscular.
Las proteínas son moléculas de gran tamaño
formadas por largas cadenas lineales de sus elementos constitutivos propios:
los aminoácidos. Existen unos veinte aminoácidos distintos,
que pueden combinarse en cualquier orden y repetirse de cualquier manera.
Una proteína media está formada por unos cien o doscientos
aminoácidos alineados, lo que da lugar a un número de posibles
combinaciones diferentes realmente abrumador (en teoría 20.200).
Y por si esto fuera poco, según la configuración espacial
tridimensional que adopte una determinada secuencia de aminoácidos,
sus propiedades pueden ser totalmente diferentes. Tanto los glúcidos
como los lípidos tienen una estructura relativamente simple comparada
con la complejidad y diversidad de las proteínas.
El origen
de las proteínas
Para asegurar que se aporta la cantidad de proteínas adecuadas
para cubrir los requerimientos, es importante conocer su valor biológico
y llevar a cabo una buena selección de alimentos. Para poder asimilar
las proteínas de la dieta previamente deben ser fraccionadas en
sus diferentes aminoácidos. Esta descomposición se realiza
en el estómago e intestino, bajo la acción de los jugos
gástricos y los diferentes enzimas. Los aminoácidos obtenidos
pasan a la sangre, y se distribuyen por los tejidos, donde se combinan
de nuevo formando las diferentes proteínas específicas de
nuestra especie.
El ser
humano necesita un total de veinte aminoácidos, de los cuales,
ocho es capaz de sintetizar por sí mismo y deben ser aportados
a través de los alimentos. Estos ocho son los denominados aminoácidos
esenciales, y si falta uno solo de ellos no será posible sintetizar
ninguna de las proteínas en la que sea requerido dicho aminoácido.
El valor o la calidad biológica de una determinada proteína
viene determinada por su capacidad de aportar todos los aminoácidos
esenciales e indica la cantidad, en gramos, de proteínas que se
pueden formar en el organismo, a partir de 1 gramo de proteína
tomada a través de los alimentos.
El conjunto
de los aminoácidos esenciales sólo está presente
en las proteínas de origen animal, abundantes en las carnes, pescados,
aves, huevos y productos lácteos en general. Las proteínas
de origen vegetal se pueden encontrar abundantemente en los frutos secos,
las legumbres y los cereales completos (con germen). Los vegetales son
deficitarios en algún aminoácido esencial. Por ejemplo,
las proteínas del arroz son escasas en lisina y las de las legumbres
lo son en metionina. No obstante, combinando adecuadamente las proteínas
vegetales (legumbres o frutos secos con cereales), la calidad biológica
y aporte proteico resultante es equiparable a la que aportan los alimentos
de origen animal.
Funciones
de las proteínas en el organismo
Las proteínas, a diferencia de carbohidratos y grasas, son un componente
básicamente estructural, no energético, y desempeñan
un gran número de funciones en las células de todos los
seres vivos.
- Forman
parte de la estructura básica de los tejidos (músculos,
tendones, piel, uñas, etc.). Son proteínas la miosina y
la actina, fundamentales en la contracción muscular.
- Desempeñan funciones metabólicas y reguladoras: asimilación
de nutrientes, transporte de oxígeno, grasas, hormonas y diferentes
sustratos en la sangre, inactivación de materiales tóxicos
o peligrosos, etc.
- Son los elementos que definen la identidad de cada ser vivo, ya que
son la base de la estructura del código genético (ADN).
- Son ingrediente fundamental en los sistemas de reconocimiento de organismos
extraños en el sistema inmunitario.
Hay dos características de las proteínas que las
hacen especialmente importantes para el deporte:
1.- Su participación, como enzimas, en todas las reacciones metabólicas
incluidas la síntesis y la degradación de hidratos de carbono,
lípidos etc.
2.- Su escasa participación como sustrato energético. Sólo
funcionan como tal cuando las reservas de hidratos de carbono y lípidos
se agotan, a consecuencia de una dieta poco adecuada a la práctica
deportiva.
La deficiencia
de proteínas en la dieta del deportista puede provocar:
- Disminución de la capacidad de resistencia mental y corporal.
- Insuficiente
formación de proteínas corporales con la consiguiente pérdida
y desgaste muscular.
- Actividad
enzimática disminuida, con la consiguiente ralentización
de los procesos metabólicos.
- Menor
resistencia a infecciones.
Necesidades
diarias de proteínas en el deporte
La cantidad de proteínas que se requieren cada día es un
tema controvertido, puesto que depende de muchos factores. Depende de
la edad, ya que en el periodo de crecimiento las necesidades son el doble
o incluso el triple que para un adulto, del estado de salud de nuestro
intestino y nuestros riñones, que pueden hacer variar el grado
de asimilación o las pérdidas de nitrógeno por las
heces y la orina y del tipo de deporte que se practique. También
depende del valor biológico de las proteínas que se consuman,
aunque en general, todas las recomendaciones siempre se refieren a proteínas
de alto valor biológico.
La Organización
Mundial de la Salud recomienda un valor de 0,8 gramos por kilogramo
de peso y día. El máximo de proteínas que podemos
ingerir sin afectar a nuestra salud, es un tema aún más
delicado. Las proteínas consumidas en exceso, que el organismo
no necesita para el crecimiento o para el recambio proteico, se queman
en las células para producir energía. A pesar de que tienen
un rendimiento energético igual al de los hidratos de carbono,
su combustión es más compleja y dejan residuos metabólicos,
como el amoniaco, que son tóxicos para el organismo. El cuerpo
humano dispone de eficientes sistemas de eliminación, pero todo
exceso de proteínas supone cierto grado de intoxicación
que provoca la destrucción de tejidos y, en última instancia,
la enfermedad o el envejecimiento prematuro. Debemos evitar comer más
proteínas de las estrictamente necesarias para cubrir nuestras
necesidades.
Sorprendentemente,
la necesidad diaria de proteínas varía muy poco entre los
individuos sanos incluidos quienes se dedican a la práctica deportiva.
Muchos deportistas gastan millones de dólares por año en
polvos proteínicos, proteínas en barras, batidos de proteínas
y numerosos tipos de suplementos con aminoácidos; todos creyendo
que necesitan tremendas cantidades de proteínas, para utilizarlas
como combustible en los ejercicios y para ayudar a crear proteínas
en los músculos.
Los fabricantes de estos suplementos argumentan que sólo las proteínas
de "alta calidad" pueden proveer un crecimiento óptimo
de la musculatura, o que sólo los aminoácidos son absorbidos
rápidamente a la sangre para estimular al máximo la creación
de proteínas en los músculos.
La mayor parte de los combustibles utilizados para proveer energía
en los deportes son carbohidratos y lípidos; las proteínas,
normalmente contribuyen en un 2 % de la energía necesaria, y la
máxima contribución de las proteínas para proveer
energía en los deportes es de menos de un 10 %.
Es verdad
que algunos deportistas necesitan más proteínas en su dieta
que las personas sedentarias. Hay pocos deportistas, especialmente luchadores,
gimnastas, bailarines y otros que tratan de perder peso o de por lo menos
no aumentar, que podrían llegar a necesitar un aporte superior
de proteínas para compensar el incremento de la utilización
de este nutriente para proveer energía. Aún, la máxima
cantidad de proteínas necesaria para este tipo de atletas no superaría
los 2,5 gramos de proteína por kilogramo de peso corporal por día.
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