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UN NOCAUT PARA LA HISTORIA Por Jose Manuel Moreno (15-04-2008) |
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El combate entre el
alemán Sebastián Sylvester y el madrileño
Javier Castillejo comenzó con la ventaja para el local de
los 4.600 fanáticos que lo apoyaban en las gradas del Pabellón
de Brandenburgo, y para el español, las ventajas radicaban en la
experiencia y en el palmarés. 72,2 Kg. para el Lince y doscientos
gramos más para el germano. El primer asalto fue de tanteo, con
escasos golpes, aunque Javi sacaba constantemente su jab. Lo único
destacable, un gancho con la derecha de Sylvester. El segundo round, comenzó
con el primer interesante 1-2 del alemán, respondido rápidamente
por Javi, quien se lanzó por su rival, recibiendo otra derecha.
Castillejo, no obstante, era el más agresivo de la pelea. La mala
noticia para el local, era el corte en su ceja, en un cabezazo fortuito.
En el tercero, Sylvester se mueve bien en la distancia con su jab de largo
alcance, pero el Lince se envalentona, y le mete 5 golpes consecutivos
al alemán, antes de un duro intercambio de golpes final. La ceja
de Sylvester luce cada vez peor, y en su esquina se afanan con la vaselina.
Es un asalto soso, pero la ventaja en puntos es clara hasta este momento
para el aspirante, en este caso, el púgil español. La ceja
del alemán se torna en preocupación evidente e, incluso,
en circunstancias parecidas, hemos visto más de una vez, en parar
una pelea, pero el médico decide que ésta continúe.
El quinto asalto comienza con tres rectos del alemán a la cara
de Castillejo. La iniciativa sigue del lado del español, pero empieza
a verse un Castillejo cansado. No obstante, a esas alturas del combate,
la televisión alemana ofrece el dato de que Castillejo supera,
51% por 44%, en efectividad al germano. El sexto asalto es la clave del
combate, y, posiblemente, el peor en la exitosa carrera del Lince. Toma
todas las manos que le propina el alemán, ante el estupor de todos.
Baja la guardia, y se queda a merced de Sylvester. Sólo la experiencia
y la bravura inigualable de Javi, le permiten aguantar en pie, ante un
público enardecido. A esas alturas, la única esperanza está
en la ceja de Sylvester, y en que se parara la pelea. En el séptimo
round, Javi se resbala al principio, y no reacciona, como en la pelea
ante Carrera. El germano sigue llegando a placer ante una mala estrategia
defensiva de Javier Castillejo. En el octavo round, aunque continúa
llegando con más claridad el campeón, Castillejo iguala
la pelea, y parece reaccionar. Las esperanzas de las decenas de españoles
renacen. Pero, en realidad, es el canto del cisne. El noveno round, nos
ofrece más de lo mismo, los golpes rectos de Sylvester castigando
duramente al español. Alguna combinación en respuesta del
nuestro, hasta que el referee Erkki Meronen pide tiempo, para advertir
al español por algún golpe ilegal. En el descanso posterior,
el médico de la EBU está pendiente de la ceja, cada vez
en peor estado, del germano, aunque no interviene. Curiosamente, el español
presenta un aspecto mucho mejor, aunque esté perdiendo ya a esas
alturas la pelea. ¿Reaccionaría el Lince? La respuesta es
no, la tele, siempre tan chivata, nos ofrece una mirada perdida de Castillejo,
que lo dice todo. Lo pasa mal, pero es infatigable y sigue buscando la
pelea. Se observan pocas fuerzas también en el alemán, sorprendido
de ver de pie aún a su rival. El penúltimo asalto comienza
con potentes jabs del alemán, y un 1-2 que hace daño a nuestro
compatriota. El Lince quiere jugársela, pero las fuerzas escasean.
El último descanso y todo el último asalto, lo viven los
cerca de 5.000 seguidores alemanes en pie, entusiasmados por el probable
triunfo de su compatriota, ante un rival al que en Alemania conocen tan
bien. Parece que todo quedará en una victoria local a los puntos,
cuando a los 1:53 minutos del último asalto, llega un momento que
aún no podemos quitarnos de la mente. Una serie terrorífica
de Sylvester acaba con un gancho al mentón del parleño,
que cae a la lona como un guiñapo, ante el estupor y la incredulidad
de los españoles que siguen el combate. El nocaut es tan fulminante,
que la televisión alemana, con buen criterio, no ofrece más
imágenes de nuestro héroe nacional, hasta que pasados más
de cinco minutos, puede, a duras penas, levantarse de la lona. Un K.O.
terrible. Una victoria de Sylvester inapelable. Y una sensación,
puede que errónea: Castillejo, y nos ponemos de pie para decirlo,
con todos los respetos, ha escrito la última página de su
extraordinaria carrera pugilística. A partir de ahora, que el Lince,
nuestro héroe, el mejor boxeador español de todos los tiempos,
decida lo mejor para él.
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